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José Eduardo tuvo la generosidad de colaborar con este documental mientras razonaba su salida de esta vida, cuyo objetivo es la felicidad y la plenitud.

José Eduardo se ha marchado recientemente y, desde Arderás, queremos despedirlo y enviar un cálido abrazo a su compañera Arantxa.

Es una pena que la naturaleza de este proyecto nos impida conocer y disfrutar más a fondo de la compañía de sus protagonistas pues, cuando sucede el encuentro, están cerrando el último de sus ciclos vitales, un proceso rico y complejo que no conviene entorpecer. Pero bastaron pocos días para ver que estábamos ante a una pareja que ha entendido las leyes que rigen el universo y se ha confiado a ellas con toda la vitalidad e intrepidez de la que es capaz el ser humano.

Fueron días alegres, de muchas risas, en los que nos dimos, entre todos, la tarea de extraer el significado de los actos de José Eduardo, de su manera de estar en el mundo y hacerse trascendente. Fueron horas placenteras, sensuales, a momentos sentidas pero siempre vitales. Fueron un regalo para nosotras y para Luis Javier Rodríguez, “Mr Reivaj”, socio de DMD Gijón, quien tuvo la gentil iniciativa de propiciar ese encuentro.

Cuenta Arantxa que José Eduardo tuvo el don de ponérselo fácil a su gente, al vivir el final de su vida con la serenidad y el sentido del humor que siempre lo caracterizaron. Que su actitud fue reconfortante para quienes le acompañaron y vivieron su pérdida. No nos cabe la menor duda.

“El que ha aprendido a morir ha desaprendido a servir. El saber morir nos hace verdaderamente libres”, escribe Montesquieu.

Un brindis por José Eduardo.

Posted by arderas

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